Busqué tantas fórmulas para describir la nube espesa que habita mi corazón, mas todas se perdieron en el pequeño ocaso que nacía tras de ellas. Si hacía frío o calor no importaba pues no existía nada indeleble para poder describirte...
Y que más me queda, usar las palabras que todos usan, aquellas cotidianas y dormidas a veces por la usanza, y es que te extraño, qué más quieres que te diga, te extraño, te extraño tan hondamente...
Cuando más necesito de tu voz te eclipsas en el maremagnum urgente de esta ciudad oblicua. Pero estás conmigo, de alguna forma, sé que estás conmigo.
Y te diré que las cosas marchan un poco cojas sin ti. Que las mañanas siguen siendo nerviosas aunque saben que no te verán. Que me cuesta dormir por la noche y que aún sueño con tenerte aquí a mi lado.
Y que lamentablemente muchas cosas siguen igual. Quizás peor. Había contigo una pequeña cortina que me cubría formas de ver y que sin ti toda ella se ha evaporado y todo se muestra de una forma tan sincera, que lastima.
Y que a veces río, todos los días de alguna forma río, a veces es sólo una morisqueta, no obstante hago el esfuerzo de reír. Que como, duermo y converso como una persona común, así como si en mí no hubiera este proceso, este terrible proceso de sacarte de mi lado. Y que no quiero, no quiero.
Así, tú me podrás ver. En ese universo paralelo que hemos creado, así como siempre me viste, aunque ya mis ojos no brillan sino ante ti, esa alegría que otros vieron y llevaron la noticia a todos los vientos, que yo estaba feliz, feliz, contigo.
Y sin ti. Algo de opacidad llevan mis ojos, mi cabello, mi esperanza...no sé si mi esperanza.
Caminar y caminar...aunque todo parece igual en mí, te extraño, que va, te extraño.










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